15 febrero, 2008

Canto XXXI, Infierno


Raphel mai amech zabi Halmi


¡Anima estúpida, conténtate con sonar el cuerno y desahógate con el cuando la ira o cualquier otra pasión se apodere de ti! Tócate el cuello, ¡oh, alma turbada!, y encontrarás la soga que lo sujeta, y mírala como ciñe tu gran pecho.


El mismo se acusa; es Nemrod, por cuya mala intención no se usa en el mundo una sola lengua. Dejémosle estar y no hablemos en vano, pues para el cualquier lenguaje es tan desconocido como el suyo para otros. (Alighieri 142 - 143)


Alighieri, Dante. La Divina Comedia. 1era Edición. México DF: Editores Mexicanos Unidos SA, 2007.

1 comentario:

Juan Morales dijo...

La Divina Comedia es uno de mis clásicos favoritos; es una obra no sólo revolucionaria en el aspecto lírico, narrativo o de redacción; sino que también tiene un trasfondo filosófico y religioso que ha cambiado la forma de ver la muerte ha más de una persona.

Creo que los cantos que más me gustan son los del infierno; son un poco más entretenidos y curiosamente visuales... aunque el final también me gusta. Una obra medio pesada, pero realmente vale la pena.